lunes, 22 de junio de 2009

SOMBRA TRISTE II



Han pasado muchas noches desde que le avisto por primera vez, con su semblante perdido y triste. Desde entonces le acompaña en cada paseo al pasado, en cada cruce de caminos, su ángel del viento esta a su lado. En cada encrucijada de su mente, ella esta ahí. El no puede verla, tan solo tuvo una oportunidad de ver su mirada pura y cálida. Esa noche le traspaso una pizca de esperanza, de ilusión. Ella tiene un don, trasmite tranquilidad, paz, y esperanza, con solo bucear en sus ojos casi transparentes.

Esa oscura noche, el dolor aquejaba el corazón de nuestra sombra triste, su mente volaba saltando entre sentimientos de estupidez, desamor, y soledad. Tan solo deseaba una mano que apretar cuando sentía miedo, una mano que besar cuando la emoción le embargaba, una mano que coger suavemente mientras paseaba por la playa. Pero, tan solo había un cuerpo anquilosado de no vivir, una mente marchita de no disfrutar, unos ojos apagados, ciegos a la belleza de las pequeñas cosas.

El destino quiso que en su vida se topara con un rayito de luz. Un ser alegre, alocado y divertido que con su actitud robaba esencias al mundo mientras el reloj no paraba de hacer tic tac. Un ser que disfrazaba sus tristezas con vestidos de seda y zapatos de colores. Una sonrisa sincera y juvenil se dibujaba siempre en su cara y un abrazo esperaba impaciente en su cuerpo, a encontrar a quien regalarlo.

La oscuridad y la luz. La tristeza y la alegría. Una sombra y un alma con un solo anhelo, desterrar la soledad de su reino. Tan solo una mano amiga a la que poder aferrarse cuando sientes el aire en tu cara, cuando notas que el abismo se apodera de ti oprimiendo tus pulmones y robándote el aliento, cuando el miedo te eriza el vello y te aparta de tus sueños.

Desde el punto más alto de la ciudad, el Ángel del viento observa a estas dos almas solitarias. El deja escapar una lágrima de impotencia, la lucha en su interior es demasiado cruenta para enfrentarse un solo guerrero, aunque sea el más valeroso. Ella, con cariño le acaricia la mejilla llevándose consigo su tristeza.

Tan solo, cógele la mano, para que el camino no sea tan duro.


Insthar Malar

(08/03/2009)


Especialmente para mi sombra triste.


Para leer la primera parte de Sombra triste....

http://aziwa.blogspot.com/2009/04/sombra-triste.html
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