viernes, 26 de junio de 2009

DEAD FOR YOU





El reflejo del espejo le regala una enigmática imagen. Desnuda ante el, repasa las cicatrices de su cuerpo, invisibles a los ojos ajenos, pero marcadas en su retina y en su memoria. Su pelo mojada cae sobre sus hombros y tapa su rostro. Las gotas de agua huyen de su cabello, recorren su espalda, hasta precipitarse al vacio por la pendiente de su glúteo. La sensación refrescante impregna a nuestra dama de una nueva identidad. El riesgo, la excitación corre sin remedio por los circuitos de su cuerpo.
Con las manos se retira el pelo de la cara, peinándolo hacia atrás .En ese momento, una mirada desafiante se fija en el espejo, en esa desconocida que queda atrapada en el. Esta es su noche, una sonrisa maquiavélica florece en su boca. Se dirige al ropero de donde elige un vestido negro ajustado, con un escote que descubre una seductora espalda, que atrae lascivas miradas. Unas pantis comienzan su aventura desde el pie, acarician sinuosamente la delicada piel de sus piernas, para acabar maniatadas en su ligero negro. Tras calzarse los zapatos de tacón alto y guardarse unas dagas en sus ligas, se dispuso a salir de la habitación.
Su larga melena negra y ondulada le ocultaba parcialmente el rostro. Su elegante y seguro caminar provocaba el ensimismamiento de los hombres, que se cruzaban en su camino, a los que despreciaba con una mirada. Su objetivo era claro y no dudaría hasta conseguirlo, y aquel que osara interponerse en él, acabaría con sus huesos en un agujero, mientras su familia llora su ausencia.
Cruzó la calle hacia su primer objetivo .Se acercó a un aparcacoches, le susurro al oído y le acaricio con la lengua el lóbulo de la oreja. El chico quedo paralizado con una sonrisa estúpida en la cara. Nunca sabremos que palabras utilizo para provocarle ese estado. Cogió las llaves de un descapotable y se marcho de allí.
La adrenalina corría por sus venas cuanto mas pisaba el acelerador. Estaba cerca de su propósito. Tras varias calles llegó al lugar de encuentro. Aparcó bajo una farola fundida y bajo con elegancia del coche. Se meso su cabello, se ajusto el vestido y sus atributos y se dirigió hacia su misión. La templanza controlaba la excitación y el deseo. Cualquier fallo echaría en tierra toda la misión. Subió las escaleras contoneando sus caderas ,sobre 15 centímetros de tacón que dominaba sin problemas. Antes de entrar en el local, miró a su espalda .Todo bajo control, pensó.
Con la ayuda de su daga, abrió la vieja puerta y sigilosamente se adentro en la estancia. En ella tan solo se encontraría a un hombre y a su objetivo. Era una planta baja diáfana donde se preparaba aquello que buscaba.
Los tacones la delataban y el hombre le saludo. Esperaba su visita, pues también tenía sus fuentes.


- Ya has llegado…
El silencio fue la única respuesta de nuestra dama.
- Te esperaba…
- Tan solo vengo con un propósito.- digo ella.
- Lo se ,la simpatía y amabilidad no han sido tu fuerte nunca.
- Porque tendría que serlo contigo?
- Porque estas bajo mi poder…. Puedo provocar en ti el delirio…. La frustración… o la rabia.
- Pequeño, tan solo eres un peón en mi juego.
Esta vez no cedería ante sus envites y le cedió lo que venia a buscar.
Una caja contenía aquello que le arrebataba el control, aquello por lo que utilizaría sus dagas sin temor.
Impaciente abrió la caja y se presentaron ante ella una maravillosa orquesta de pasteles .Con yema, de fresas y nata, de crema. Ante la atenta mirada del pastelero, ella cayo en la tentación y se llevo a la boca un pastel recubierto de yema tostada, sus preferidos.
De pronto, noto la lengua acartonada, los miembros paralizados le impedían huir. El veneno viajo por todo su cuerpo, hasta que la dejo tendida en el suelo con tan solo sus ojos como arma y testigo.
El la recogió y la llevo a una butaca.
- Dulce damisela, tu arrogancia te ha llevado a un difícil problema.
Aunque inmovilizada, su mirada desprendía tranquilidad. Sus ojos azules se clavaron en los de el, hasta profundizar en su alma. Mientras el farfullaba y se crecía ante la situación, ella rebuscaba en su interior sus miedos, sus deseos, sus inquietudes.
La primera imagen exploto en su mente, separándole de ella y tirándole al suelo. Asustado, no comprendía lo que le ocurría. Un bombardeo de crueles imágenes, oscuras, tétricas se condensaban ante el. Gritos de pavor huían de su garganta repeliendo aquellas imágenes. El miedo se apodero de su alma, llevándola a un cuarto oscuro. Acurrucado, gimoteando permaneció hasta que el veneno desapareció del cuerpo de nuestra dama.Enfurecida ante tal osadía, apoyo su pierna en los hombros del pobre hombro y de su liguero saco la daga verde. Con su afilada hoja acaricio el rostro y el gaznate del incauto. Presiono la daga a la altura del hombro para que este recordara a cada momento quien era su dama. Y a quien debía su vida. Tras la advertencia, salió de allí buscando otro objetivo. Su felina mirada buscaba una nueva victima.


Insthar Malar

(22/03/2009)
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