martes, 9 de junio de 2009

OLAS



Miro al horizonte ,mientras el sol tuesta mis pequeños granos dorados, mi cuerpo se funde con el agua salada, que cansada, se posa en mi dócilmente. Tras largas jornadas de trayecto indómito y salvaje por los mares más bravos, llega agotada a mi playa. Las olas sin fuerza mueren a mis pies, en busca de una última caricia antes de seguir su camino. Solo atracan en mi arena para saciar su sed de cariño, llegan turbadas por un camino frio, desangelado y solitario. La visión idílica de esta playa les evoca un paraíso utópico, aquel que les ayudo a vencer ese cruel trayecto y que ahora, conquistan con sus envites cada vez más vigorosos y atrevidos.


Aparecen desde el infinito. Su sensualidad les trasporta ligeramente hasta mi, se posan en mi grumosa piel y me arrebatan, un suspiro excitado y diluido, como al despertar de un dulce sueño por una caricia que recorre tu abdomen. Efímeras caricias que se marchan, dejando un pequeño vacio y un anhelo. La mirada se pierde nuevamente en el inmenso mar. He vuelto a soñar despierta, a sentir como real, una ilusión de mi imaginación.


Una nueva ola se acerca .Con fuerza y alboroto recorre mi espacio, mi ser. Me despierto por las cosquillas y las carcajadas que me provocan , para descubrir que nuevamente se marcho, portándose con ella una parte de mí. Miles de granos de arena se han marchado con esa ola y ya no volverán, pero me dejo su aroma y una sonrisa por todo lo que me hizo sentir.


Espero la próxima visita. Siento como se acerca aun estando lejos. Arrolladora y enérgica, se hace camino hacia mi playa asombrando por su potencia e impetuosidad. Es grandiosa y todos los que la sienten se paran para ver su avance. Cierro los ojos y espero. Mi corazón palpita fuertemente .Siento que esta ola me llevara lejos, me arrastrara con fuerza y portara mi arena a otro lugar nuevo y vibrante. En mi mente, tan solo deseo dejarme llevar por el remolino enloquecedor que me regalara esta ola.


Con ímpetu me golpea, inunda todo mi ser, empapa de vida toda mi esencia, mi arena y las conchas que cuelgan de mi cuello y de mis tobillos, se impregnan del sabor salado del mar, que tanto echaban de menos. Consigue robarme de mi hogar y me embarco en una travesía estimulante que me deja en un paraíso de corales, con bellos peces que nadan a mí alrededor mientras yo me siento en esa utopía que las olas buscan en mi .
Hay muchas olas pero cada una te hará sentir nuevas sensaciones y emociones.

El mar, paraíso de emociones .Baúl de deseos y sueños.

Insthar Malar

(21/01/2009)
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