domingo, 28 de junio de 2009

DONDE ESTAS



Solitario en mi hogar, donde unos días atrás se escuchaban las risas de mi princesa. Cada estancia impregnada de su aroma, de su alegría, ahora rezuman tristeza y melancolía. Su apacible tacto ya no roza mi piel, ya no envuelven con sus manos las rosas, antes de robarles su esencia, ya no.

Se fue tan lejos…

Apalancado en mi butaca, con la mirada al infinito, dejo volar la mente. Tan solo, ella esta en mis sueños. Solo ella acapara toda mi atención, todo mi tiempo y toda mi alma. La necesito y debo ir en su busca.

Donde había nostalgia, oscuridad y abatimiento, fluye el rio de la esperanza que nace de las rocas de la fortaleza, para bañar las tierras de la valentía, donde brotaran de las semillas del amor, nuevas ilusiones como frutales preñados de vida.

Una carrera contrarreloj por las calles donde paseábamos cogidos de la mano, pendiente de un mínimo atisbo de su ser. Mis ojos enloquecen buscándola entre la gente. Mi cabeza da vueltas. Los deseos, la desesperación y la realidad juegan a las cartas en ella y como una jarra de agua helada cae sobre mí, cuando no la encuentro, devolviéndome al presente y abandonando al pasado en una pared de mi corazón.

Sentado en el banco del parque, observo una potente luz que me invita a adentrarme en ella. Abatido me encamino a una paz inducida. Una inmensa puerta blanca y dorada se impone ante mis ojos, tras ella el cielo se abre a mis pies. Un estallido de alegría y gozo explosiona en mis adentros. Miles de neuronas brincan ante una nueva esperanza, que se precipita al vacio más negro, cuando me niegan su presencia en el cielo.

Escucho sus palabras como susurros lejanos, me pide que no la olvide, que siga buscándola. La frustración, campa a sus anchas en este cuerpo destrozado y cansado, pero tan solo el recuerdo de sus besos, de esos besos donde me regalaba un pedacito de su esencia, me da fuerzas para llamar a las puertas del infierno en su busca. Retare al mismo demonio para volver a danzar al son de su acompasada respiración, aunque en el camino me convierta en polvo de estrella.

Con una mirada de desprecio y una carcajada atronadora, que sonó entre llamaradas incontroladas, el ser oscuro que rige el infierno proclamó la ausencia de esa apetecible dama.

Fijó su rabiosa mirada en los abismales ojos del demonio, fue tal la fuerza destructora y salvaje que destilaba en ella, que hasta el mismo demonio acallo sus risas de pronto. Decidido comenzó a correr sin encontrar obstáculos en su camino. La desesperación no le dejaba sentir, el deseo de sentirla en sus brazos nuevamente le había cegado ante los sentimientos más profundos. Un palpitar cada vez mas intenso repiqueteaba en su pecho. Desde que ella se marcho le había acompañado pero hasta ahora no lo escuchaba. Le llamada paciente y cariñosamente desde su propio corazón, donde ella había permanecido todo este tiempo.


Ese era su nuevo hogar. Ni Ángel en el cielo, ni una lujuriosa compañera de Lucifer en el infierno. Ella siempre seria su princesa y descansaría en su corazón.


Insthar Malar

(23/09/2009)
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