jueves, 11 de junio de 2009

DELICIOSO


Bajo el sol de junio saboreo un helado de vainilla con trocitos de chocolate y dulce de leche. La combinación perfecta. Es mi momento. Todos los astros están alineados. Me encuentro frente al mar, el sol calienta mi piel bronceada, una sonrisa sincera prende mi rostro y en mi mano, un pecaminoso manjar para mi paladar. Por el intenso calor, la bola de mi cucurucho se derrite ante mis ojos. El dulce de leche cae sin remisión, pero mi avispada lengua no puede permitirlo. Como una imperturbable camaleona despliego mi arma de devorar para salvar a la indefensa gota de dulce. Un estallido de gloria inunda mi boca y despierta las neuronas, y demás criaturas que habitan mi cuerpo. Miles de duendecillos que se agolpan en mi garganta, en mi piel, en cualquier lugar donde poder sentir de cerca esa maravillosa y placentera sensación.Con mi dedo, arrastro un poco de helado que sin demora regalo a mi boca. Cierro los ojos, para atrapar ese frio tan excitante. El contacto de la vainilla con los átomos de mi cuerpo, provoca que me trasporte a otra dimensión. Por un instante, he perdido la noción del espacio, del tiempo.
Desorientada intento fijar la mirada. Una espesa niebla me impide ver. Pasan unos segundos hasta que consigo adaptarme a la nueva situación. Hummm…., y la nueva situación me parece interesante.Sigo en la playa, el sol alegra el día con fuerza, mi sonrisa es aun mas intensa pero algo mas picara, y mi mano coge la mano de mi adonis. Le vuelvo a mirar. (Diosssss, no me lo creo). Hasta las palabras han enmudecido en mi garganta. Atónitas observan los giros del azar. No es momento de pensar, empiezo a correr tirando de el, que sonríe sin conocer nuestro destino.

La arena de la playa es increíblemente blanca. Con sutileza le invito a tumbarse en una cama a base de grandes hojas de frutales. En mi mente, tan solo veo su cuerpo y miles de torturas que experimentar en el. Un torso esculpido por el mismo Zeus, sus hombros cincelados por las bellas ninfas de las montañas.Sus piernas, obra maestra de la arquitectura, esconden el tesoro mas deseado por las Diosas del Olimpo. Sus ojos, perlas negras que Afrodita robo al propio Hades del infierno. Ella fue la que dibujo sus labios carnosos y apetecibles. Y la primera que probó su esencia dándole vida a este ser perfecto. Fijo mi mirada en su ombligo. Mi lengua recorre las jícaras de su abdomen. Pequeños mordisquitos que mutilan su cuerpo y derrochan su esencia de chocolate trastornando mis sentidos. Un pecho definido y poderoso que infunde protección y deseo. Me apodero de su pezón como si de una guinda se tratase, pero no es suficiente y rapto a su gemelo inseparable.Mis manos acarician sus fuertes brazos mientras el me acorrala en una abrazo enérgico. Atrapada en un torbellino de lujuriosa y ferviente pasión, me adentro en busca del oscuro objeto de deseo, de la propia Diosa Afrodita, sus labios.
Cual pantera me dirijo con paso firme y con la mirada puesta en mi presa. Será mío. Con mi dedo acaricio sus acolchados labios preparándole para el asalto. Mi verde mirada no deja libres sus perlas negras, que brillan impacientes por la incipiente lucha. Apreso con mis labios los suyos, saboreo lentamente este placer del destino. Arresto con mis dientes su labio inferior. La dulce tortura se hace insoportable hasta el delirio. Un salto al infinito de la mano de mi Adonis. Absorta en mi cacería, percibo unas cosquillas en mi hombro derecho. Una mano dibuja en mi piel figuras abstractas .Tardo unos segundos en darme cuenta que no son las de mi guerrero, pues yacen en mis atributos. Giro mi cabeza para reconocer al dueño de esa mano y el sol me deslumbra con su poder.
Poco a poco, mis pupilas se acostumbran a la luz y descubren apenados la desaparición de mi helado, y cual vampiro tras su cena, en la comisura de mis labios habitan los últimos indicios de la esencia de el. Mi maravilloso helado de vainilla, chocolate y dulce de leche.
Hummm.....
Insthar Malar
(02/02/2009)
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