lunes, 1 de junio de 2009

ESPIRALES DE COLOR


Su mano inesperadamente se posa en mi hombro, que oprime dando fuerzas a mi cuerpo inerte. Triste y desconsolada, encarcelo en mis ojos ,unos presos ansiosos por huir. Aguanta un poco mas, le digo a mi yo mas dolorido. Aguanta ¡¡¡.

Su mano acaricia mi rostro dulcemente. Corro las cortinas de las ventanas de mi alma, para que ese sentimiento no se escape de mí. Quiero aprisionarlo, guardarlo y que nunca más me abandone. Me reconforta ese tacto delicado que me caracolea el cabello formando espirales de color. Una sensación incierta entre la tristeza de un día gris y la ilusión de una noche estrellada.


Pero pronto, me percato de que esas caricias se han marchitado, se han fugado tras la luna y me han dejado recluida en una cárcel de cristal, donde el único ventanuco que airea mis ideas, es el umbral a las sombras. La luz se va apagando en mi mirada ,hasta que un aroma,un sonido me trae a mi mente ,esa caricia turbadora y tan efimera, como el vuelo de una estrella fugaz. Se ilumina por un instante mi ser, para volver a caer en el precipio de la tristeza.

Insthar Malar.

(04/01/2009)
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