domingo, 31 de mayo de 2009

MI LUCERO


Cabizbajo camino por el bosque. Hace días que mis pasos sin rumbo pisan la tierra húmeda. Paso las noches acurrucado a la puerta de los árboles y bajo su techo de ramas frondosas. Hace días que mi mente se quedó atrapada en mis sueños y mi cuerpo sin alma deambula por un paraíso sin ilusión, una utopía maldita.Una oscuridad densa y pétrea me rodea, impidiendo ver la belleza y la alegría. Indestructible se apodera del montón de huesos en lo que me he convertido, un fantasma que pierde su esperanza con el incesante transcurrir del tiempo.La impotencia y la rabia capitanean mi barco en la noche, cuando las estrellas centellean sorprendiendo a las almas oscuras, princesas de la noche y reyes caídos, que se esconden en las tinieblas.
Una noche en mi mano descanso un lucero. Su viaje le llevo a mi, me rozó la mejilla .A mi me pareció un beso, cálido y suave. Se deslizo por mi brazo hasta caer en mi mano, donde se acurrucó. La miré, absorto en su esencia etérea y delicada, mientras me preguntaba como era posible que el destino, me hubiera regalado esa maravilla del universo. Se hizo de día y con el sol, mi lucero desapareció.Un sueño se apoderó en mi .Una nueva ilusión tomo asiento en mi mente .Volver a sentir ese lucero en mis manos y no dejarle ir .Cada noche, cuando mi reloj de pulsera tocaba las diez, un cosquilleo dominaba mi ser, deseoso de tenerlo en mis manos. Y así fue. Con un beso me recibía al caer el sol.La noche se esfumaba como el humo de una hoguera, como corren las hojas en otoño, mientras apretaba mi mano para que mi lucero no se escapara entre los dedos. Pero el destino me había preparado un giro inesperado y fatal. Mi lucero no volvió más.
Ya no sentía sus besos en la fría oscuridad, sus caricias ya no eran calientes, solo eran lejanos recuerdos que me robaban un hálito de esperanza al aferrarse a mi mente.El dolor conquisto mi corazón, deshaciéndolo en migajas. Mis manos dejaron de tocar porque no sentían la frescura del agua, ni la suavidad de la seda. Mis ojos inexpresivos se aliaron con la nada, con el vacío. La música, la bella melodía de la naturaleza se topaba con mis tímpanos anclados al silencio. Mi fugaz figura paseaba por la orilla de un lago incierto desde que ese lucero se escapó entre mis dedos.
Mi alma vivía mi sueño, mientras mi cuerpo trasnochaba en la oscura realidad.
Aprieta bien la mano que un lucero se te escapa entre los dedos…. (Extremoduro)
Insthar Malar

(04/01/2009)
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