sábado, 23 de mayo de 2009

ABATIDA


Una negrura espesa decora mi alma. Tétricas figuras de sonrisas apagadas, telas negras que ciegan los ventanales, tan solo paredes ocultando el mundo ,sin ninguna puerta que atravesar para respirar.
Mi rostro blanquecino, charcos de alquitrán esperan a la orilla del mar de mis ojos, ahora sin brillo.Mis labios ya no lucen el rojo pasión, ahora son finas líneas de una rosa apagado, olvidadas de palabras.
Abatida, una bala me ha alcanzado y ha dado con mi cuerpo marchito en el frío suelo. Puedo respirar, escucho circular la sangre por mi cuerpo, no siento dolor pues mi corazón yace en su mano .Sus latidos cada vez mas tenues ponen melodía a este óbito. Su risa maquiavélica, retuerce mis entrañas. Agotada, intento dejar de escuchar, no quiero ver Su rostro de mirada cruel y despiadada.
Hiéreme, pues cuando te hayas marchado, me recuperare de mis heridas. Arráncame el corazón pues cuando ya no estés, aprenderé a vivir sin el. Ódiame, pues yo tan solo puedo amar. Olvídame, pues eso es lo que yo haré.
Mi corazón, músculo que late sin más, una maquina que mueve mi cuerpo .Ahora su obsequio, su recompensa, su premio de consolación. Mi alma,lo que él buscaba ,ansiaba, nunca le perteneció.Vuela por el universo con un rasguño en sus alas. Un intenso e incesante aleteo le impide caer .Sigue volando .
Vuela sin cesar.


Insthar Malar

(26/11/2008)
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