domingo, 3 de mayo de 2009

SUSURROS DE SAL


La brisa me trae tu aroma, el sol me alienta a emprender el camino hacia ti. Escucho los susurros que pronuncian mi nombre, con una sensualidad inusitada, que eriza mi piel de sincera emoción.
Al alba, me asomo alegre a la ventana, hoy volveré a sentir tu fresca compañía, envolviendo mi cuerpo marchito. Hace un año que descanse en tu regazo, que me acunaste con una preciosa melodía. Hace un año que estoy sin ti. La melancolía me ha acompañado todo este tiempo, hemos compartido muchos momentos recordándote, incluso me sorprendió una noche yendo en tu busca. Por fin, volveré a verte, a sentirte, a amarte.
Enfundada en mis shorts blancos, tus favoritos, y una camiseta azul, que brinda al sol mi piel, comienzo a devorar la distancia que nos separa. El paso acelerado, me convierte en una ligera mariposa que con sus alas revolotea hasta llegar tan cerca de ti, que escucho tu canto reclamando mi presencia.
Cada vez más veloces, mis pies comienzan a correr, mi cuerpo se tensa y ejerce presión en mi corazón para que bombee mas rápido mientras mis músculos se contraen sin cesar, mis pulmones regeneran el aire viciado que deshecho sin compasión. Nada puede retrasar nuestro encuentro ni un segundo más.
Me encuentro frente a ti, tus brazos etéreos de sal, me instan a fundirme contigo. Me desprendo de mi ropa y me ofrezco a ti, sin nada más que mi esencia volátil y azul. Me tumbo sobre ti, tus huesos se clavan en mi espalda mientras tu marea recorre mi cuerpo llevándome al delirio. Me robas un tímido beso, que me infunde una alegría inmensa. Con tan solo tu visión, me llenas de paz, pones color a mis inseguridades, y luz a mis miedos. Me lanzo a tus brazos y un refrescante abrazo elimina la tristeza y la melancolía que me han acompañado en tu ausencia. Bienvenido a casa, mi mar.


Insthar Malar
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