domingo, 10 de mayo de 2009

PASION




Sentada en una butaca espero mientras mi anatomía se funde con el habitáculo, donde paso los días. Esta mañana nublada y azotada por el viento, no estaré sola. Un vestido rojo traza mi silueta con delicadas curvas, mi cabello rizado se despliega por mi espalda, ocultando la tentación y una joya recorre mi cuello, recordándome que soy suya para siempre.
Escucho los pasos por el pasillo, acercándose a este rincón escondido. Las llaves tintinean al introducirlas en la cerradura. Recostada en mi butaca regalo la visión de mis piernas, interminables y bien torneadas. Le espero paciente. Se acerca mientras sus ojos recorren todo mi cuerpo .Me coge de la cintura y me atrae a su pecho. Percibo su aroma que me hechiza. Un arrebato me lanza a sus labios, pero hoy quiero jugar .Una sonrisa maliciosa se dibuja en mi rostro .Me despego de el .Extrañado me agarra y me lleva en brazos al baño. Le miro a los ojos con picardía.
Sin mediar palabra, siento como recorre por mis rizos, la frescura del agua y su libertad. Por un instante, parece que estoy en una cascada inexplorada y rodeada de naturaleza. Mis rizos se alargan y se pegan a mi espalda. Me abraza con fuerza y sus manos recorren mi piel. Lentamente, las yemas de sus dedos pasean por mi cuello y siguen por mi línea alba .Pierdo mi consciencia, abrumada por el fuego que me invade, me he embarcado en un viaje sin rumbo. Me pierdo entre sus brazos .Ese momento tan ansiado por mi.
A un lado descansa mi soledad, ensimismada en las mariposas que bailan al otro lado del cristal. Atrapada por sus caricias, liada con cintas de pasión y deseo. El frenesí se apodera de dos cuerpos dirigidos por un sentimiento infinito e imparable .Mis rizos enloquecen y revolotean como luciérnagas en la noche, produciendo una lluvia pura y limpia, que refresca el calor de la habitación.
La mañana va consumiendo su última vela y la soledad requiere su habitual recipiente. Vuelvo a mi butaca, ahora de plástico y mi cuerpo, antes esbelto y perfecto, vuelve a ser lo que siempre ha sido ,un palo. Y mi bello rostro y mis rizos interminables, una fregona. Vuelvo del mundo de Morfeo, he caído del mundo de los sueños. Pero, cada mañana, le esperare en mi butaca con mi vestido rojo.

Insthar Malar

(11/10/08)
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