sábado, 30 de mayo de 2009

DESCUBRE...

Aquí estoy de nuevo. Desde hace tiempo que cada viernes me presento en la puerta de la librería mas antigua de la ciudad. Un pequeño escaparate, donde descansan libros de todas las edades, jóvenes, ancianos, niños, es la carta de presentación del pequeño mundo mágico al que me adentro. Al abrir la puerta suena una campanilla avisando al librero de la visita de una conocida alma extraviada. Me adentro en una torre de babel donde hay cabida para todo y todos. Miles de historias, de vidas, esencias de agiles manos que esperan apaciblemente en las estanterías de este paraíso.


Camino tranquilamente, mi cuerpo flota en este ambiente tan especial, siento que es un sueño precioso donde hay miles de nuevos mundos que descubrir .Me dejo llevar por la energía pura y neutra que impregna este lugar. Mis ojos recorren cada libro pero esperan a "EL LIBRO". Bellas portadas con relieves de colores, imágenes oscuras y tétricas, encuadernaciones cuidadas. Todas pasan fugazmente ante mis ojos sin atrapar mi atención. Mis pies se dirigen al pasillo más recóndito, aquel donde tan solo llegan los perdidos. Aquellos espíritus errantes que no encuentran descanso .Aquellos que la soledad les acompaña pues en su interior se mantiene una pugna incesante, que les atrapa y les encarcela en una prisión de hueso. Quieta permanezco con mi mirada fija en una estantería alta y repleta de tomos en el paro, impacientes por ser acariciados por unas manos ansiosas de saber, deseosas de experiencias, y de sentimientos. Junto a ella, hay una mesa sin fin donde los libros broncean sus tapas a la tenue luz de una lámpara que cuelga del techo, paso mi mano dulcemente por las encuadernaciones. Cierro los ojos y dejo que los libros me hablen, que me hechicen con su aroma, con su esencia que embelesa. Y ahí esta, mis dedos besan una descuidada pero atrayente portada con un impactante nombre y una enigmática imagen. Una silueta con la mirada perdida, que me arrastra a descubrir que esconde .Lo llevo a mi pecho y lo abrazo. En esa librería no busco nada pero ese día, lo encontre .


Me dirijo feliz hacia el mostrador .Por un instante esa lucha en mi interior se aplaca para dejar fluir vida, colores, algodón de azúcar, aroma a frambuesas, en definitiva paz.
Espero con una sonrisa indestructible en mi cara, mis ojos centellean, mi cuerpo emana una luz que ciega a cualquiera que se cruce en mi camino. La felicidad me invade. El librero recorre con sus ojitos escondidos tras unas diminutas gafas el camino que separa mi reluciente sonrisa hasta el libro que agarro con fuerza. Me mira a lo más profundo de mí ser, y posa una curtida mano sobre la mía.


-“Princesa, afortunado aquel que alcance tu alma pues desborda magia.” –dijo el librero


-“La magia me la imprimen estas joyas que escondes en tu casa.”


- “La magia es con la que miras a este libro, con la que lo acaricias y con la que lo abrazas.”


Tenía una mirada apaciguadora, hipnotizadora, tranquila. Le di las gracias agarrándole con mi mano la suya y salí de mi paraíso. Con paso ligero me dirigí a casa para comenzar un nuevo viaje, un nuevo mundo por descubrir. Un nuevo personaje que sentir como mío.


No te fijes en la portada, pues las verdaderas sorpresas y aventuras, están en el interior.


Descubre.


Insthar Malar

(28/12/2008)
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