miércoles, 12 de mayo de 2010

VENGANZA (SAKURA II)


Como la geisha mas prestigiosa de la ciudad, los acaudalados empresarios hacían cola por disfrutar de su compañía. Además de una extraordinario belleza y elegancia , cautivaba por su inteligencia y personalidad enigmática y serena. Un disfraz magnifico, para sus intenciones recién obtenidas ,tras esa noche por las calles de Tokio.
Bajo una sencilla sonrisa se ocultaba un deseo irreflenable de venganza , de aniquilar con crueles y despiadadas artes, a aquellos que rompieron en mil pedazos sus sueños de niña.
A sus oídos llegaron noticias, de que un poderoso señor del norte, estaba interesado en convenir una cena con ella. Con el único objetivo de conocer las más despiadadas maneras de robarle la vida a una persona, aceptó la poderosa oferta. El Señor descendía del mas prestigioso linaje de samurais ,que todavía quedaban con vida.
Esa noche, se vistió con el kimono mas distinguido y precioso, de sutiles malvas con gráciles golondrinas negras volando por su espalda, mientras en la parte delantera una lluvia de hojas de cerezo, se encadenaba en una cascada con delicadas luciérnagas, que emitían una luz de hilo de oro. Su rostro perfectamente maquillado. Sus apetecibles labios se mostraban como una sabrosa frambuesa ,con un intenso rosa fuerte que instaba a devorarlos. Unos ojos rasgados perfilados de khol negro que los hacían, si cabe, mas exoticos. Su mirada irradiaba un verde esmeralda, oculto tras su habitual color acaramelado, tan dulce como su sonrisa.
Una cena donde el respeto, dejó que el Señor despotricará hasta el infinito ,ante la paciencia infinita de la joven Sakura, que con los movimientos sibilinos de una mente muy audaz, llevó al caballero a que le instruyera, en los secretos del arte de la guerra. Pero, ella había comenzado sus clases hacia unos meses,  convirtiéndose en una alumna aventajada y en ese instante, comenzaba su misión.
Bajo su oki, escondía un letal veneno que acabaría con la vida del Samurai, en unas horas ,cuando estuviera alejado de su presencia. Mientras, él se quedaba encandilado con las jóvenes geishas que bailaban para él ,sakura untó unas gotas mortales del compuesto en el interior de su muñeca. El único contacto que podían tener los pretendientes con ella, era un beso en la muñeca sellando así ,un sincero interés por convertirse en su Danna, aquel que costearía su entrenamiento y formacion.
La luna llamaba la atención, con su plateada luz a los nocturnos. Bajo ella, se despidieron. Sakura sin mirarle a los ojos, le ofreció su muñeca. Él, con respeto cogió con delicadeza su mano, notando la calidez de esta, y se la acercó a sus labios, mientras la miraba a sus ojos verdes, separó los labios ,lamiendo con delicada armonía su piel para cerrar los labios en un beso húmedo y deseado.
En su interior, la ira crecía, tan solo mitigada por el deseo de recibir la nueva a la mañana siguiente tras  la huida de la luna.
Y Así fue. Lo encontraron muerto, con todos los vasos reventados por una excesiva presión. Sus ojos lloraban ríos de sangre, la nariz explotaba en grumos de sangre coagulada ,que rociaron la blanca alfombra de oso polar de un rojo fuerte. Su corazón estallo dejando su cuerpo inerte en el suelo. Un dolor inaudito ,solo comparable al que infundió en sus años de atroces actividades.
Pasaron 7 años ,hasta que terminó su formacion en el arte de la katana. Su estilo era único ,la delicadeza con la que preparaba el té era extensible a su destreza con ella, como si de un baile mágico se tratara, volaba rebanando todo lo que se ponía a su alcance.
 Ya estaba preparada.
Conocía el lugar, donde encontrar al sucio puerco que había manchado sus manos de sangre, y una noche de invierno mientras las primeras nieves caían tras un talon de gris acero, ella caminaba sola por las calles de una pequeña ciudad de japón. Había investigado sus antros, donde las risotadas estúpidas se colaban con el olor a sudor agrio y el sake barato. Tan solo tuvo que dar una vuelta por la zona, para notar que alguien la seguía, cerro los ojos, y pudo notar como el pestilente aroma de hiena emergía de su ser y penetraba por sus refinada nariz. Congeló sus miedos, su corazón y acaparó toda la rabia que había controlado durante tantos años. Las primeras palabras soeces chocarón en  sus timpanos, acrecentando el fuego que quemaba sus entrañas . Cuando él la agarró de la cintura, la cólera se expandió por el callejón con un gruñido aterrador, que dejo noqueado al atacante. De espaldas a él y mientras su  sucias manos apretujaban los discretos senos de Sakura ,ella golpeo con su cabeza su nariz dejándola rota en el instante. Con una magistral vuelta mientras sacaba la katana, rasgo su camisa marcando su torso con una penetrante herida , otro giro elevándose en el aire le cortó la arteria femoral, dejándolo en el suelo lloriqueando como una niña.
Sus labios no pronunciaron palabra alguna, tan solo deseaba que sus ojos vieran el sufrimiento en su cuerpo ,en su alma. Ella comenzó un baile por su cuerpo, pequeños cortes que le llevarían a desangrarse poco a poco . Antes de nada, le paró la herida femoral ,para que sufriera sin compasión. Cientos de pequeños cortes recubrieron el cuerpo del ogro. Esas manos que habían acariciado su piel, fueron abrasadas y una vez la piel se quedo pegada a la carne , la desprendió llevando a la inconsciencia a su enemigo. Tan solo, una inyección de adrenalina le llevaría a poder disfrutar tanto como ella, de su banquete.
Una vez, desplegadas las manos, le cortó la lengua y dejó su cuerpo herido en un lugar donde las ratas pudieran dar buen final a un ser tan horrible como él.
Limpió su katana y la escondió en la espalda de su kimono.
Así cerró el manatial de la ira, de los malos recuerdos que le atormentaban las noches...
Nunca volvió a su casa, nunca volvió a la escuela de geisha, viajo a occidente ,huyendo de una vida pasada que olvidar y renaciendo de las cenizas cual ave fénix.
Si te encuentras a una mujer como ella,  ten cuidado....

Insthar
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