martes, 4 de mayo de 2010

CRÓNICAS DE LA ORDEN BARRFET IV : RITUAL PHUR

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Esa noche la luna presidía el universo estelar. En la tierra se preparaba el ritual de las jóvenes que pasarían a ser mujeres bajo la protección de la diosa Phur, que representa la pureza e inocencia. Las mujeres del pueblo eran las encargadas de preparar esa noche junto al Chaman de la comarca. Hanna, Lamarys, Jandrya, Karwen y Patkyn habían congregando a todas las niñas de quince años en el claro del bosque donde se llevaría a cabo el ritual. Todas las jovencitas vestían níveas túnicas, que proclamaban su pureza y portaban un lirio blanco en las manos. Acompañadas por los hombres más atractivos y fuertes, las damas pasearon por las calles del pueblo para volver nuevamente al claro del bosque.

Borjathan, escondido tras los árboles, vigilaba a su amada Jandrya que revoloteaba inquieta por entre las niñas, investigando con sus artes mágicas si eran realmente puras o alguna había caído en las fauces de los atractivos guerreros del pueblo. Hanna, junto Lamarys, mantenía a raya a los excitados guerreros diabólicos, que la visión de tanta jovencita apetitosa les nublaba el entendimiento.

El Chamán esperaba en el promontorio la llegada de las vírgenes, que iban sentadas en el hombro de un valiente guerrero. Pittel portaba a la primera dama que se arrodilló ante el Chamán hasta que éste la mandó levantarse. Jostor portaba a la más oronda, ya que era el más fuerte. Exhibiendo su fortaleza bajo fácilmente a la joven y ésta se arrodilló ante el chaman. Jhoslu dejó ante el altar a su joven, que le guiñó un ojo a su marcha. Y así ,lo hicieron todos los guerreros. Una vez todas congregadas frente al Chamán, este cantó a la luna el hechizo, mientras todos escuchaban en silencio. Las jóvenes danzaron al son de las flautas y los tambores mientras las mujeres de la Orden cantaban sensuales melodías. Una vez terminado el ritual las jóvenes debían dormir una noche con la luna de testigo, mientras los demás celebraban esa noche bebiendo aguamiel.

Así ocurrió: todos los diabólicos que participaron en el ritual brindaron por la pureza, mientras Borjathan esperaba escondido a Jandrya a la salida de la taberna.

Una discusión alteró los ánimos. Jostor elevaba la voz al Príncipe Pittel, nada común en ellos por su recíproco respeto. Jostor había osado recriminar a Lamarys que liquidara el último bocado de sabrosa Dilla, plato típico del lugar, y que encantaba a Jostor al igual que a Lamarys. Pittel cansado de honrar a su amada por un plato de dilla, optó por sacar su furia y luchar contra jostor al combate de dedos. El que gano Jostor, campeón de la comarca.

No muy lejos de allí, se encontraba Shymor haciendo acopio de energías, pues Shenta volvía de su viaje y la insaciable guerrera querría mitigar su ardor con su valeroso guerrero y su afamado sable dentado.

Hanna enfurecida aclamaba a los cuatro vientos en el centro de la plaza que, aquellos insurgentes que habían abandonado a la orden en aquel importante ritual, verían su hacha en sus delicados cuellos si esa afrenta volvía a ocurrir. Yauis no conseguía aplacar su enfado y optó por administrarle a su imparable mujer unas setas que la joven hechicera Insthar le había regalado y que harían de la colérica Hanna, una dulce sierva a sus pies.

Los jóvenes De Melthor se habían escapado tras las montañas blancas para conocer más sobre las huestes enemigas y degustar manjares exquisitos de las tierras Granthur.
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