sábado, 1 de mayo de 2010

CRÓNICAS DE LA ORDEN BARRFET II : LA CAMPAÑA DEL NADAL CESTUS





La luna regía la noche en lo más alto del cielo con la compañía de miles de estrellas que la iluminaban. Insthar se revolvía en su lecho, estaba sumida en un sueño profundo y tormentoso. El sudor recorría su cuerpo y el terror se reflejaba en su rostro. Un grito ensordecedor emergió de su garganta y retumbó en toda la estancia. Se levantó de la cama asustada y angustiada: el bosque de Aziwa le ha reflejado el futuro mediante un mal sueño. Insthar se colocó su capa sobre un sedoso camisón y salió de su habitación hacia la torre de hechicería. Subió los treinta y siete escalones que separan las dependencias del castillo de su estancia mágica. Irrumpió en ella, a esas horas solitaria, dejando las puertas abiertas, y se dirigió hacia el altar. Respiró hondo congregando todo su poder, separó los brazos del cuerpo invocando la energía que emana del universo y pronunció un hechizo que le permitiría recuperar sus sueños.

Una potente y azulada luz nació de sus manos formando un arco encima de su cabeza. Juntó las manos concentrando la energía en una esfera, donde vio claramente aquello que había soñado. Un ataque de las hordas Foldur, enemigas de la Orden, les aguardaba en un futuro no muy lejano.

Una vez confirmada la afrenta inminente, se marchó en busca del jefe de la Orden. Tocó la puerta y nadie le contestó. Volvió a martillearla con insistencia y tras ella apareció Galletita, con las virutas de chocolate mal puestas y las bolitas de azúcar derretidas. Por un momento, Insthar pensó que había sido atacado, hasta que una melena rubia y unos ojos chispeantes se asomaron tras un camastro. Insthar, se sonrojo por el mal momento escogido, pero era de vital importancia y, tras disculparse, entró en la casa.

Tras informarle, convinieron en enviar a los jóvenes más veloces, a avisar a los demás guerreros. Serían Sergius , Simou y Serkio los mensajeros encargados de informar a los demás. A la mañana siguiente, todos los diabólicos se congregaron en la torre Barfet, conclave de la orden .

Al conocer la noticia y tras la excitación inicial por una nueva batalla, decidieron reunirse con el Rey de estas tierras para pedirle apoyo. Shenta sería la responsable de acordar la cita. Como siempre le acompañarían en el trayecto Shymor y Jostor, además de Guilleminator que se postuló como acompañante, pues la sensualidad de la fogosa Shenta le enloquecía.

Dos días después, una avanzadilla de la Orden presentó sus respetos al rey Arquius, que les recibió en el salón de su inmenso castillo. Galletita, como jefe de la orden, presidía la comitiva , acompañado de su enamorada Jhoanna, que no perdió ocasión de psicoanalizar por sus gestos y miradas al Rey. Shenta y Hanna aprovecharon sus exuberantes figuras para provocar la generosidad de éste. Lamarys junto a su inseparable prima Karwen, lucía su mejor sonrisa mientras Insthar se resguardaba de las miradas gracias a su brujería y retenía las imparables voces de Karwen vitoreando a la orden. Los guerreros Shymor, Jostor y Pulshar improntaban su fuerza y ferocidad a una importante reunión, aunque no dejaban de mirar las torneadas piernas de Hanna ante la rabiosa mirada de Shenta .

El rey Arquius tras escuchar las necesidades de la Orden diabólica, pidió a sus vasallos que le acercaran un pergamino que firmó con una pluma de oca azul y cerró con el sello real . El pergamino era un salvoconducto, para recibir ayuda de todas las aldeas pertenecientes a su reino y un buen trato de la realeza de cada tierra.

La orden se prepararía para el viaje y en dos días marcharían a recorrer las tierras de Alfathor.

Amaneció un día soleado, perfecto para emprender un complicado viaje . Allí se encontraba la orden al completo, excepto aquellos que ayudarían más si aguardaban en la aldea.

Así comenzaron la marcha Hanna, Shenta, Lamarys, Karwen, Vivian, Jhoanna y Jandrya, que, con sus armas bien guardadas y cargadas, presidían sin temor la comitiva . Tras ellas y con risotadas que se elevaban por encima de los árboles, les seguían Pulshar, Jostor, Shymor, Jhoslu, Ginte, Yauis, Pittel ensimismados y absortos en las curvas femeninas que les guiaban .

Incluso en parte del trayecto y tras perturbar la paz de la dulce Jandrya, consiguieron sacar la furia de Lamarys, invocando al propio Borjathan, que les acompañaría en el viaje. Al aparecer tan solo provocó que los guerreros cambiaran su objetivo de la dulce científica a la jovial Karwen, conocida por su incesante vitalidad y ánimo al grupo con sus gritos de “¡¡¡los mejores!!!”.
Insthar

En el camino, también se sumó a la causa Petrus, que no se acerco a Shenta tras el último episodio con el banna.

El viaje les llevó 3 días en los cuales juntaron muchas armas: escudos de acero, espadas y dagas toledanas, arcos tensados por los Elfos, Moltow o luces explosivas y demás armas importantes y necesarias para la batalla. Cientos de guerreros jóvenes y valientes se comprometieron con la Orden para la lucha y todas las aldeas contribuyeron además con una docena de cerdos, jabalíes, tocino seco, odres de aguamiel y tinajas de vino, tarros de miel, banna , tuiki, pequeños frutos rojos dulces y sabrosos, pan, cecina y otros manjares que nos alimentarían en la batalla que se adivinaba cruenta. Insthar contactó con las demás hechiceras y éstas ayudaron con abalorios protectores del alma, hechizos contra las flechas, hierbas sanadoras y una bolsita de polvo mágico de las tierras lejanas, que en estos tiempos era muy escaso. Todo lo recolectado lo trasportaron al molino de trigo abandonado en la aldea de Barfet. Todo había salido bien .

Mientras, Insthar, encerrada en su torre mágica ,buscaba más imágenes de los malvados enemigos y probaba nuevos hechizos para la batalla.



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