sábado, 1 de mayo de 2010

CRÓNICAS DE LA ORDEN BARRFET : EL SECRETO DEL JYO

CRÓNICAS DE LA ÓRDEN BARFET I

Shenta, encargada de guardar el secreto del Jyo, reposaba de un viaje por la comarca en una taberna del pueblo. Allí esperaba a Shymor y Jostor, que venían de reconocer la frontera de sus tierras para evitar el posible ataque de hordas enemigas.

Shenta pidió al tabernero un banna, bebida dulce a base de Kukay, una fruta típica del lugar. Éste se la sirvió y Shenya se la bebió de un trago. Degustó por unos minutos ese sabor tan embriagador y pidió una nueva ronda. Mientras el tabernero llenaba su vaso, se le acercó un atractivo varón, Petrus.

Ella le miró de soslayo, percatándose de su potencia física, de abdomen perfecto y hombros marcados. Ella cogió de nuevo su vaso y bebió de un trago. La bebida recorrió su garganta lentamente, dejando en ella una abrasadora sensación. El banna había provocado en Shenta una desinhibición impetuosa. Petrus poso su mirada más ardiente en ella. Cada segundo se acercaba más ese cuerpo deseado, mientras le acercaba otra copa. Ella absorbida por las llamas de sus ojos, aceptó la invitación y esta vez bebió la copa lentamente y sin desviar la mirada. Petrus se presentó a Shenta y comenzaron una interesante conversación. Petrus había utilizado hábiles maniobras para hechizar a Shenta. La tenía en sus redes y esta vez sí conseguiría el secreto.

Shenta cayó en los brazos de Petrus por la exagerada ingesta de banna que navegaba por los sueños. Petrus avisó a Belya que, con la ayuda de las demás amazonas, cogió el cuerpo inerte de Shenya. Pero… sus planes se arruinaron cuando por la puerta de la taberna entraron riendo Shymor y Jostor que al ver semejante escena sacaron sus armas.

Las amazonas dejaron el cuerpo de Shenya en un rincón y se pusieron en guardia. Shymor y Jostor no podían creer su suerte, pues no todos los días se luchaba con bellas y esbeltas amazonas de pechos turgentes. Belya comenzó el ataque viendo el despiste de los dos guerreros. Pero éstos pronto volvieron de sus sueños eróticos. La espada de Jostor resonaba en toda la estancia cuando chocaba con las dagas de las amazonas. Mientras, Shymor embestía con fuerza, al tiempo que lanzaba sonoros besos a las enfurecidas amazonas que caían bajo su sable. Éstas pronto dedujeron que no era factible la lucha con estos guerreros y huyeron del lugar dejando a Shenya acurrucada en el suelo.

Petrus huyó cuando se presentó batalla. Shenya pasaría unos días bajo los efectos del banna, ya que no había ningún remedio mágico para evitarlo. Shymor y Jostor, tras cerciorarse del bienestar de Shenya, comentaron la anatomía de las amazonas e incluso las puntuaron entre risas.
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