miércoles, 18 de agosto de 2010

LA BATALLA FINAL I




Muchos acontecimientos, encuentros fortuitos y nuevas amistades habían formando los últimos años de la vida de Insthar. Tras conocer la existencia de una hermana desconocida, de descubrir sus raíces, de encontrar la persona que le acompañaría, sin tregua ante cualquier inconveniente, de erigirse como la gran guerrera que era, lidiando contra feroces enemigos y robándole de sus manos la victoria. Los astros y las hadas potenciaron con sus conocimientos, el enorme poder de la hechicera, con la que salvó las vidas de muchos habitantes de Alfathor. Y por supuesto, sintió en su piel, en su corazón, la energía de su esencia oculta ,la pantera .
Grandes compañeros han luchado junto a ella, librando cruentas batallas y disfrutando de buenos momentos, alrededor de una hoguera. Pero ha llegado el momento crucial, donde todo el trabajo realizado, necesita su recompensa o su infortunio, que les arrastrará al infierno más atroz o al paraiso mas hermoso.
Esa misma noche, a las puertas del bosque de Swalior esperaban la orden de ataque , ordas infames del contingente enemigo de los Perami. Rodeados de árboles de ramas largas y serpenteadas, de pequeñas plantas de pétalos alargados , donde se escondían las hadas . Cientos de setas diminutas ocupaban la falda de los arboles, ocultando a los duendes de verborrea imparable, que podían enloquecer a cualquier individuo, con sus tormentosa palabrería.
El bosque mágico estaba preparado ,esperando la señal de Insthar que junto a Jostor y Calvarian , estaban al frente del enfrentamiento.
En el interior de la fortaleza, de la ciudadela feerica,donde las niñas se convertían en hechiceras de la orden, ultimaban los detalles del ataque. Tan solo ,tenían esta oportunidad de apoderarse de la libertad de su pueblo, que tanto anhelaba el Rey Perami.
Insthar se preparaba en sus aposentos, mirando al infinito ,se vestía. Un corpiño que dejaba al aire su abdomen marcado, de tirantes que le permitieran manejar la espada con facilidad. Unos pantalones ajustados oscuros, que se ocultaban bajo unas botas de caña alta adornada por colmillos de lobo, que un druida le había regalado para su protección espiritual. En su pierna , se ajustaba una cinta de cuero, donde guardaba las dagas de ámbar verde. Su pelo azabache prendía en una cola, despejandole el rostro que rebosaba de paz , hasta el instante en que, el espíritu de la pantera, la poseyera ,para arrebatar la existencia fútil de los insignificantes cobardes, que aguardaban su muerte a las puertas de su casa.
Una profunda respiración limpió su aura de todo lo acontecido, dejando  vacia su mente ,que en en breves momentos,sería ocupada por la estrategia para la victoria.
Tan solo, le faltaba un detalle... se acercó a una cajita rústica de plata, y de su interior recogió un brazalete con unas letras élficas en él. Un amuleto que le iluminaba cuando la oscuridad se cernía ante ella, un amuleto muy valioso para Insthar.
Ahora estaba preparada ...
Una imagen imponente, la de una guerrera que desconocía el significado de la piedad, que rugía ante cualquier peligro con la rabia de un felino. Una guerrera que elevaba a los cielos su cimitarra por eliminar de su camino ,cada obstáculo que le alejaba de sus deseos.
Una hechicera que tenia el poder mágico en sus manos.
Todas las miradas se volcaron en ella,
la imparable Insthar...

Continuará
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