jueves, 26 de agosto de 2010

DESPEDIDA


Separados por un helado, por una diminuta mesa que parecía excesivamente grande, que me alejaba de su piel morena. Pero allí estaba, con su sonrisa perenne, de ojos vivaces e inquietos, de un verde esmeralda que encandilaba. Sus hombros al descubierto , incitaban a perderse por el acantilado de su pecho. Mi mirada se escabullía entre palabras, para reposar en su piel cálida y suave, para volver siempre a perderme en sus ojos.

Como un imán, mi cuerpo se acercaba al suyo, ante la posibilidad de romper ,como una pompa de jabón, su campo magnético, llevándome a la irremediable caída en el abismo de su hechizo. Inquieto, me removía en la silla, intentando controlar las ganas de abalanzarme sobre ella, para posar mis labios en los suyos, saboreando el dulce sabor que anhelo desde hace días. Conversaciones amenas, que llevan a su risa a clavarse en mi mente, para recordarla cuando su presencia me fuera robada. Como un ángel que iluminado por el sol, vuela divertido alrededor de mí, ante mi asombro y estupor.
“ De donde ha salido este ser maravilloso y especial?, una pregunta que golpea una y otra vez mi mente. En el preciso momento, en que mis ojos gritan lo que mi alma canta jocosamente, burlándose del tímido muchacho que la mira fascinado. Las palabras se bloquean, se hielan de camino a la garganta, la mente queda abducida por su mirada, que presta, ha captado lo que mis ojos dicen.El sistema nervioso llega a desconexión, tras una subida de tensión, imposible de manejar,. El ritmo cardiaco ha elevado en tres veces su palpitar y mi pierna derecha golpea frenéticamente el suelo. Por un instante, deseo que no se haya percatado de mi “out or order”, pero su sonrisa maligna me dice que me ha pillado en cueros y no tengo nada para taparme¡¡¡¡.

Me da unos segundos, para volver a subirme al tren, para ponerme los gayumbos y proseguir la conversación. Pero, que narices?...conversación??, si lo que más deseo, es morderle la boca ¡¡¡¡.

Ella sigue sentada, tranquila, manteniendo en todo momento la situación bajo control, mostrandose como una mujer con ideas claras y resolutorias. Segura de sí misma, y de que el poder descansa en sus manos. Infranqueable, no puedo ni imaginar que piensa esa acelerada cabecita.
Esa sutil manera de humedecer sus labios, con una lengua grácil en su danzar por ellos, como si sus pasos sobre largos tacones, avanzaran dejando una estela de una exacerbada elegancia. No puedo dejar de mirarla, grabando en fuego cada sonrisa, cada mirada y cada gesto simpático, que se escapa de su espontánea personalidad.

Es la hora, ha terminado mi helado y mis monedas… ha terminado un viaje en el tren, que me trasporta a un paraíso que soñaba. Se acerca a mi ,con la intención de regalarme un preciado tesoro, su aroma a frambuesa envuelve mis sentidos, que obnubilados, no reaccionan ante lo que ocurre a continuación. Sus labios rozan mi mejilla, en un beso que perdurará por siempre en ella. A unos centímetros de mi boca pasan fugaces sus labios, para colmar de satisfacción a mi otra mejilla, que andaba un poco celosa… en ese momento, aspiro el olor de su pelo, a flores blancas. No puedo contener esas sensaciones y mientras con un “hasta luego” repleto de música, se marcha de mi lado,y no me queda más que… apretar mi corazón para que no salga tras ella.

“que ganas tengo de despedirme otra vez de ella….”

Insthar
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