jueves, 30 de abril de 2009

SUAVEMENTE



Inquieta y excitada espera impaciente en su hogar húmedo y oscuro. El corazón palpita como si de un caballo desbocado y salvaje se tratara. Sedienta mira el pasar del tiempo ,sin comprender el porque no se sacia su hambre, si la culpable de esa desazón se encuentra tan cerca. Se asoma por un resquicio de su puerta, cegándose por la maravillosa sensación que descubre. Estas cerca y lo siento en mi cuerpo. Pasea su turbadora silueta retando a su admirador a que luche con ella, una batalla de pasión, ternura y amor. Ella quiere jugar y dibuja en su forma una sonrisa, que atraiga y embelese. Cada vez estoy más cerca. A dos centímetros de ti, estoy radiante. Por fin lo consigo. Te beso. Nuestras lenguas empiezan a luchar. Una lucha sin cuartel, por demostrar mi sentir .Te necesito .Necesito tu presencia. Tras un primer combate agresivo y feroz, una sensación de paz nos embarga. Lo que comenzó como pura pasión, avanza por una pasarela de caramelo, dulce y suave. Caricias, pequeños mordiscos que vislumbran el deseo de poseerte, de arrebatarte parte de tu esencia. No puedo verte, no tengo ojos, no se como eres pero te siento. Cuando te acercas a mí, en mi interior blando brota un latido único, atropellado que me pide tu sabor, tu tacto, tú presencia cerca de mí. El tiempo se para mientras siguen las caricias, no puedo pensar, pues me encuentro en otro mundo en el que solos existimos tu y yo. Te he invitado a mi casa y no quiero que te vayas. Pequeños besos nos despiertan de un sueño, pequeños besos nos devuelven a la realidad, pequeños besos que me llenan de felicidad.
Mi boca espera ansiosa tu próxima visita.


Insthar
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