miércoles, 22 de septiembre de 2010

CAMINO AL PARAISO




La noche emergía tras la decadente estela del sol. Acomodada en la última fila del autobús, me dirijo hacia el puente de mi libertad, ensimismada en la belleza del horizonte.
Una sombra de desesperanza y cansancio, se han acomodado en mi alma ,tras los últimos acontecimientos. Tan solo me dejaba llevar por la marea, donde mi cuerpo recorría kilómetros hundiéndose poco a poco.
Fue ella, la que me arrastró a la orilla, salvándome del ahogo en las frías aguas de la desidia. Con una luz potente que cegó mis ojos, llego a mi vida arrastrándola a la locura, al desenfreno y a la lujuria.
Sin previo aviso, se acerco a mí, se lanzo al mar de mi mirada y buceo en ellos, en busca de mis miedos, sueños, y deseos. Deshizo con habilidad los nudos de mi razón, los enredos de mi alma cepilló con delicadeza, prestando un brillo mágico al cabello de mis ideas. Perfumó las oquedades de mi tristeza, y los resquicios putrefactos de mis frustraciones. Orquídeas moradas iluminan las oscuridades ,que rellenaban de negativos pensamientos mi mente.
En mi boca, una sonrisa, que irradia el bienestar y la paz de mi alma, por tu llegada a mi vida.
Como una serpiente, se desliza por mi cuerpo en una caricia envolvente, que me produce un estremecimiento eléctrico, elevando mi espíritu más allá de las nubes. Un abrazo a todo mi ser que oprime mi pecho, al punto de romper en mil pedazos mis costillas. Me deshago en sus brazos, me derrito a su tacto, como el hielo bajo el influjo del sol.

Noto como mi piel se desprende de mis músculos, que envidiosos de ese placer, siguen los mismos pasos. Mis huesos, convertidos en polvo de estrellas ,vuelan bailando con ella.
Mi cuerpo, habitáculo de mi esencia en la tierra, descansa en mi asiento mientras mi alma sigue su estela.

Su tétrica esencia se esconde tras una negra capa. En su mano, una guadaña legendaria que arrancó la vida de muchos y regalo sosiego a otros. Me has otorgado el más preciado sentimiento.
He anhelado la paz y me he bañado en ella en tus brazos.
He deseado el amor y con un beso, me has brindado el paraíso.
Insthar
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