miércoles, 9 de octubre de 2013

TSUNAMI


Desde las profundidades del océano  se originaba una fuerza descomunal que arrasaría todo lo que se interpusiera en su camino. Agitados, la fauna marina caía en las fauces de la ira de la misma naturaleza ,aquella que se hería a si misma, para más tarde calmar sus heridas con caricias y lamidas del sol y las estrellas.
Se elevó hasta rozar los cielos ,llevándose con ella, algunas de las nubes que colgaban del infinito. Imponente ante los diminutos mortales, se presentaba imparable y destructora una inmensa ola que ocultaba la luz del sol. Crecía y crecía, sin tregua, ni siquiera el viento calmaba su ira , que avanzaba inexorable hacia la playa.
El momento era inminente, cuando el silencio ocupo todo el espacio, la lentitud aplaco los movimientos temerosos de los pequeños incrédulos que miraban atónitos la ola que los engulliría como pequeños ositos de goma.
Tras tocar el cenit, toneladas de agua ,sal y realidad cayó sobre la tierra, apagando el calor humano, el color de los arboles y la risa de la felicidad. Arrasó con toda la vida, convirtiendo lo hermoso en tétricos lienzos de brocha gorda. Ruinas de un pasado, que era ocupado por un presente desolador y triste.
La calma llegó tras la muerte ....
Ojos de mirada perdida , de sonrisa caducada y manos vacías  donde sus piernas intentaban decidir hacia donde dirigir su esfuerzo ,por volver a levantar un camino, una casa ...una vida. Paralizadas , decidiendo a que lado de la miseria debía arrimar el hombro.
Todo está en ruinas, comenzar de nuevo ,construyendo donde quedan marcas de barro , donde las ramas arrancadas de sus arboles, lo ocupan todo. No será tarea fácil....
Rodeada de destrucción, de vacío, de la nada....intenta llenarlo de flores, libélulas y esperanza.
iNSTHAR
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