sábado, 20 de octubre de 2007

INSTHAR MALAR

Insthar Malar
Publicado el 20/10/2007

En una aldea de la comarca de Grandlath, el silencio de la noche se desgarró por los gritos angustiados e impotentes de una mujer. Ya habían pasado nueve meses de molestias, náuseas y 10 kg de más a causa de su embarazo, y llegaba el momento de traer al mundo a su 4º hijo.
En una casita modesta, ordenada y pulcra rodeaban a su madre ,expectantes e inquietos, sus 3 hijos mayores . Aarón, el hermano mayor corrió veloz a pedir ayuda en tan duro trance y de paso, se acercó a la taberna a avisar del acontecimiento a su padre. Este no le dió la mayor importancia y prosiguió entre risas, regando el gaznate con aguamiel.
La niña no quería abandonar su paraíso y así el parto se convirtió en el más duro y largo que había tenido hasta ahora. Lo que ignoraba, Constance, es que le esperaba una sorpresa esa aciaga noche.
Insthar fue la primera en nacer, con unos enormes ojos, raquítica y enfermiza.Su gélida entrada en el mundo reflejaba la fortuna de su destino. Su madre no pudo abrazarla, pues su esfuerzo no habia terminado,le requeria su inesperada hija. Esa niña dulce, sonriente y cariñosa se llamaría Dulsthar.Esa noche, la casa se llenó de alegría y jolgorio, hasta que irrumpió Abduet en casa, borracho . Al ver a su padre, los niños atemorizados se fueron a su jergón y se hicieron los dormidos .Constance, convaleciente del doble parto, se levanto de la cama, acostó a los bebes, e intento apaciguar a su marido que no se percató de la nueva incorporación a la familia. Poco le importaba.
Pasaron los días, bajo el insolente sol del verano, Insthar enfermó y su madre con antiguos brebajes y cataplasmas de hierbas druídicas, intento sanarla .Una mañana la niña mejoró de sus fiebres, tras caminar hacia Toutthis, el señor de los muertos. La fortaleza de Insthar crecía incesante en ese cuerpecito famélico y débil.
Mientras Dulsthar, siempre alegre distraía a su madre de las penurias que le atormentaban.
Al cumplir los 2 años, un hombre de porte distinguido llamo a la puerta de la familiar con una interesante propuesta. Se presentó y expuso su petición.
-Buenos días señores, soy Leonard el maestro hechicero del castillo de Thuron.
-Buenos días, mi señor, que desea de una humilde familia de Grandlath?
-En mi comarca conocida como Alfazthor que se encuentra al pasar las montañas azules, este invierno hemos perdido gran numero de nuestro pueblo por una epidemia devastadora .Nos vemos en la obligación de buscar en otras comarcas jóvenes que quieran aprender el oficio de la magia y así servir a los poderes del Gran Rey Ataulfo el serio. Ése es mi comentido, y lo que les propongo.
El astuto mago ya conocía de la precariedad de esa familia y sus problemas para cuidar de todos sus hijos, todavía en edad temprana para trabajar .La madre de Insthar, Constance, limpiaba varias casas y se encargaba de la comida en una posada cercana y el padre, Abduet cuidaba las tierras de un terrateniente del lugar, que le ocupaba de sol a sol.
- ¿Que conseguiré yo, a cambio de entregarle un hijo mío?-Preguntó Abduet, ambicioso y amante de la tabernas, veía las posibilidades del acuerdo.
-Por supuesto, entiendo que será muy dura para ustedes perder a un hijo y por eso, le otorgamos una renta de 600 dinares cada 30 días ,dos gallinas y una cabra , que les facilitara la ausencia.
Constance no pudo contener las lágrimas .Ella sabía que no había otra opción, debería sacrificar a uno de sus hijos por el bienestar de todos los demás. Abduet de acuerdo con la trato que el mago Leonard le ofrecia, escrutaba a sus hijos elucubrando cuál de ellos mandaría al castillo de Alfazthor. Y decidió.
Insthar fue la elegida.
-Será mi hija Instar la que marchará con usted para consagrarse como hechicera.-ratificó Abduet con gran alegría
-Estupendo, no podría hacer mejor elección. Dispongan todo lo necesario para su marcha en dos días .Aquí estaré para la partida. Buenas noches.-Leonard se despidió de la familia y volvió a su tienda a pasar la noche.
Constance intentaba liberarse de su frustración y congoja preparando las viandas de la cena, mientras Abduet contento, ante los horizontes de bonanza que se alzaban ante sus ojos, salió a la taberna a celebrarlo.
Insthar jugueteaba sin pensar en lo que le esperaba en dos dias.
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