miércoles, 16 de septiembre de 2009

HADA DEL HIELO IV




LLUVIA EN EL ALMA



Tras una inquietante noche, pendiente de posibles ataques perami, Calvarían y Yaria comenzaron el camino hacia el valle de las serpientes. Unos días mas tarde se encontraron con un lugar que desprendía un aura mágica. Con un tapiz de tonos verdes, un pequeño lago con rocas alrededor, donde los animales solían acercarse a beber de su agua cristalina. Un castaño centenario presidia el valle y a su derecha se encontraban las cuevas que darían refugio a nuestros amigos.

Calvarían tras inspeccionar todo el llano se adentró en la cueva que parecía mas cómoda .Con una temperatura fresca, a pesar del calor asfixiante que hacia en el exterior, Calvarían eligió la primera cueva donde colocó su jergón y los enseres que traían tras descargarlos de su caballo. Una vez todo colocado se dió un capricho y se dirigió al lago para darse un baño. Se desnudó dejando todo su ropa y armas en la roca más cercana y se metió en el agua fría poco a poco, despertando así sus entumecidos músculos a causa del viaje y de tantas horas de montar a caballo. Allí intento relajarse .No pensar en nada. Olvidarse de su misión y su destino.

Pasaron unos minutos y noto una presencia cerca de él. Abrió los ojos y vio a Yaria, que le miraba desde la orilla.

- Calvarían, debo enseñarte una cosa importante. Perdona, Yaria, estaba descansando un poco.

- Tranquilo, te espero en la entrada a la cueva.


Yaria, ser dulce y amable, esperaba admirando el bello paisaje cuando Calvarían tocó su hombro .Ella se giró, le miró a los ojos y pudo ver un ápice de esperanza en ellos .Ese baño le había librado del cansancio y la apatía del viaje.

- Calvarían, ha llegado el momento de conocer a las luciérnagas Kool, aquellas que conocen el secreto de tu misión. Esta mañana he notado una energía diferente .Y creo que son ellas .

- De acuerdo, voy a por lo caballos.

- No, Calvarían, este viaje lo tenemos que hacer a pie y con el alma pura. No es solo un viaje, la leyenda de los seres Kool dicta que solo las almas puras y bondadosas podrán encontrarlas .Por eso ,conocen el secreto del pueblo .Solo el elegido limpio de espíritu podrá acceder a ellas.


En la mente de calvarían, le burbujeaban los pensamientos. Y los fantasmas, que tendrían que eliminar en su viaje, le martirizaban infundiéndole desasosiego e inseguridad. Por un momento, ese guerrero curtido en mil batallas y que nadie consiguió amedrentar, se hizo en su interior pequeño casi un niño que se veía incapaz de seguir con la misión. Yaria notó esa sensación, las hadas perciben los sentimientos de las personas con tan solo estar cerca de ellas.

-Eres Marcelus Calvarían, comandante en jefe del ejercito Kartaldas, Gran Maestre de la orden del Wuivrel, Chambelán Mayor del palacio real con bastón de mando oro con pomo esmeralda, Gran caballero de la orden del triskel, distinguido con la cruz de cinco puntas al mérito militar y por si fuera poco Gran Guardián de la capital, Treeland y poseedor de su llave de oro, además de la espada Exkáldar. Confía en ti.

Yaria conocía bien la historia de Calvarían pero confiaba en él y en su gran fuerza.Tarde o temprano se sobrepondría de ese episodio de su vida que le marcó tanto y conseguiría su fin .La libertad del pueblo Kartaldas .Calvarían no pronuncio palabra .Había entrado en un trance con el que debería eliminar los lastres del pasado para conseguir un nuevo futuro para él y sus convecinos.Yaria a la cabeza de la expedición le guiaba por el camino hacia los seres Kool. Se adentraron en una zona del bosque muy oscura a pesar de que era de día y el sol que lucia hacia unos instantes, ahora parecía tapado por los arboles y por el lúgubre ambiente que les envolvía. Yaria ya conocía porque un bosque natural y hermoso se encontraba en esas condiciones tan abruptas y fantasmales. Sé debía al espíritu de Calvarían que en su interior seguía luchando por disipar esos fantasmas del pasado .Hasta que su alma no estuviera limpia no brillaría el sol, ni cantarían los pájaros en ese bosque encantado.

Paseando llegaron a la orilla de un rio, que en su pasado llevaría agua y abundancia en peces pero que ahora seco y vacio tan solo era un espejismo de lo que fue .Yaria se detuvo porque notó que calvarían iba a necesitar un descanso. Ella se acercó a él por la espalda y junto en el momento en el que Calvarían perdía el conocimiento ,ella lo cogió y lo tumbó en el suelo .Era una lucha sin descanso . Yaria le posó las manos en su pecho y le hizo despertar.

- Calvarían, no desesperes .Es un arduo trabajo el que estas desempeñando y necesitas descansar.

-Por que se fue? Porque mi destino es tan cruel. Sin contener la impotencia que le embargaba comenzó a llorar en silencio.

-Tranquilo, desprende de todo lo innecesario. Yo estaré aquí .Te ayudaré.


Aunque quiso levantarse y seguir con el camino, Marcelus no podía reprimir las ganas de llorar, ni el deseo de dejarse ir en la catarata de sus sentimientos. Vagar por el mundo sin rumbo, sin objetivo. Poco a poco se fue relajando y aunque con los ojos húmedos se quedo apaciblemente dormido en el regazo de Yaria. Se acerco a su oído y ella le susurró.


-Gran guerrero esta batalla será la más dura pero la más gratificante. Lucha y no te abandones.


Habían pasado ya media tarde cuando calvarían se despertó algo mas aliviado. La oscuridad que reinaba anteriormente había dado paso a una tenue luz, algunos arboles empezaban a despertar y vestían tenues colores verdes en sus hojas pero todavía no cantaban los pajaritos.Calvarían se encontraba mejor pero todavía se sentía pesado y agotado. Emprendieron de nuevo el viaje .Yaria ensimismada en sus propios pensamientos tardo en percatarse de que Marcelus le hablaba. El comenzó a hablarle de su historia, de las enseñanzas de su padre, de la infancia en un pequeño pueblo del norte de la provincia Kartalda llamado Guldar con sus hermanos, su inicio en la formación militar .Momentos felices y entrañables hasta que en su mente se reflejo el momento más triste de su vida. Golondria y su pérdida. Se hizo de noche, y decidieron parar a descansar y dormir un poco .Se sentó uno junto al otro y tras un breve silencio, Marcelus empezó a recordar. Hablo de Golondria, de esos días tan felices en la casa del lago baltar, y de su marcha.Yaria escucho todos los recuerdos de Marcelus .Dejo que se desahogara. Cada palabra que salía de su boca era un paso a la limpieza de su espíritu. Y cuando termino, los dos miraron al cielo donde la osa mayor brillaba con fuerza. Las nubes se habían marchado para dar paso a un manto de estrellas, se oían las primeros sonidos de los animales de la noche y aun de noche se notaba que el bosque había despertado.Calvarían se levantó, se acerco a Yaria y la abrazo, haciéndola participe de su paz interior.
Insthar
(16/08/2008)
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