lunes, 13 de julio de 2009

LA GUARDIANA

Bienvenidos a mi hogar.


La puerta, escondida tras madreselvas frondosas, esta custodiada por una mujer de gélida mirada, severas facciones e imponente porte. A aquel que, con oscuras intenciones, se acerque a mi puerta, perecerá bajo el poder de su rabia y ferocidad, si su cruel mirada no ha lapidado la osadía de los intrépidos.
Tan solo, aquellos que no han temido por su suerte ante mi cancela. Aquellos que resplandecen en luz brillante, aquellos incautos que picados por la curiosidad en mi casa, han conseguido embaucar con dulces artes a mi guardiana ,que rige la entrada a mi casa. Solo ellos, han franqueado el umbral de mi alma.
Desde mi ático, hace tiempo que un intrépido joven conversa con ella, consiguiendo que suavice su mueca de disgusto, incluso su mirada, es mas dulce. La coraza helada se derrite por momentos, hasta que inevitablemente, ese joven se ha ganado la entrada.
La sorpresa y la congoja danzan al unísono en este ático, una ríe extasiada por poder jugar con alguien, la otra camina nerviosa por la sala, hasta hacerse un ovillo ante la nueva situación que se le presenta. Ese niño camina sobre la hierba fresca de los pasillos de mi casa, entre arboles de hojas azules y frutos sabrosos. Florecillas cantarinas le reciben con alegría, que entre risas, reciben sus caricias juguetonas. Fascinado por el mundo mágico, que escondía la azul mirada de su guardiana, se adentra en un inmenso bosque donde las hadas del aire revolotean a su alrededor, haciéndole cosquillas en su mejilla. Le llevan en volandas hasta un enorme tobogán de madera, que le trasporta en un viaje frenético hasta mis pulmones, donde se agarra con fuerza, cortándome el aire, para no caer en el abismo oscuro de mis entrañas. Son los duendes, los que corretean por las costillas donde se esconden, perciben el peligro. Saltan al diafragma y lo extienden todo lo que pueden ,para rescatar al joven, que aunque un tanto asustado, soltaba gritos de júbilo ante esa aventura. Cientos de duendes, cogían fuerte la improvisada tela, al tiempo que le instaban a saltar sobre ella. Se dejo caer. Los duendes con un lenguaje ininteligible le obligaron a seguirles. Escalaron las costillas, se asombraron por la fuerza del corazón, y subieron hasta la boca reptando por la garganta. Los duendes, que eran tremendamente traviesos, hicieron una parada en el colchón de mi lengua para dar cientos de volteretas. De pronto, se escucho una voz suave y delicada.
- “Donde estáis? Yo también quiero jugar….”
El joven pregunto de quien era esa voz, pero tan solo encontró una respuesta. Los malvados duendes le empujaron por donde había subido .Caía por la tenebrosa garganta, hasta que una mano cogió la suya. De níveo rostro, de grandes ojos y esponjosos labios, una tímida niña le agarraba con fuerza.
- “Hola, por fin has llegado, llevaba esperándote mucho tiempo.”
Un mundo especial sin descanso, donde dejarse levar por su imaginación y sus deseos. Esa niña ,sabia que vendria, que encontraria el camino para llegar a ella y que en ese instante, los recuerdos magicos abarrotarian el baul de su vida.
Bienvenido a mi alma
Insthar
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