miércoles, 15 de octubre de 2008

TESORO II


Publicado el 15/10/2008 a 23:53
Por Insthar Malar




Sorprendido, levantó la tapa y descubrió las más bellas piedras. Amatistas, diamantes, esmeraldas, pero solo una llamo su atención .Una preciosa aguamarina azul que producía una luz que lo hipnotizaba. No podía dejar de mirarla .Se abría ante el un mundo mágico donde podía ver el paraíso, imágenes pasaban sin control por sus retinas .En ellas, se representaban viajes infinitos por un mar enfurecido, incursiones en selvas vírgenes perseguidos por tribus Ahtenay, largos caminos por el desierto. Viajes por el mundo capitaneado por una mujer audaz y valiente .Una mujer de mirada penetrante y feroz, que se había ganado el respeto de la tripulación y de los demás piratas. Y que siempre iba acompañada de este cofre, el que ahora yacía en su poder.

El interés y el deseo de conocer más sobre esa mujer crecían vorazmente, apropiándose de su mente .Esos ojos desafiantes y rebeldes, no dejaban de retarle ,le exigía que la descubriera. Había acampado en su cabeza y no le permitía descanso, imaginando hasta el más delicado de sus secretos, soñando con su cuerpo y deseando que algún día el destino la cruzara en su camino.





El cofre seguía delante de el, ofreciéndole todo lo que poseía, abriéndole su corazón y regalándole historias. Saco de el, todo el oro y las piedras preciosas, excepto la aguamarina que la guardo en uno de sus bolsillos. Mientras lo hacia, vio algo que captó su atención, era un pañuelo blanco .Lo cogió delicadamente, y lo desplegó. Algo escondía entre su suave textura. Una flor morada se desplego ante él .Nunca había admirado una flor tan extraña, con una belleza tan sublime. Quedo petrificado y miles de preguntas chocaban con las paredes de su cabeza, por salir en busca de respuesta .Acaricio los pétalos y por un instante, sintió que acariciaba a esa mujer, que le ocupaba el pensamiento. Cerro los ojos y se dejo llevar, ella le susurro al oído:” Anwara es mi nombre, hija de bereberes y curtida en el mar. Déjate guiar por mis ojos aguamarina y me encontraras “. Se despidió con un delicado roce en sus labios que propiciaron un estremecimiento en él.
Con la flor entre sus manos dijo:
“Soy el capitán Darius Hacke y no dudes que te buscare”.


Continuará….

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