sábado, 3 de octubre de 2026

ODA A MI PERDICIÓN


 

Apocado y tímido.
Solo fue un instante,
un segundo fugaz,
que se reprodujo hasta el infinito.
Mi respiración huyó de mi pecho
y mi corazón saltó a sus pies.
Desde allí, me transmitía lo que sentía.
Ondulaciones, como su vibración llegando a mi piel.
Curvas por las que trepar,
clavando las uñas y los dientes.
Perfectas líneas que emulaban una montaña rusa,
hasta llegar a donde perdía su nombre.
Allí podías perder el norte,
tumbada entre las montañas más perturbadoras.
Unos segundos más en el paraíso
y me dejo caer por este tobogán tan embriagador.
Lejana a ese perfil que me enloquece,
incapaz de controlar la exacerbada necesidad
de colgarme de ese precipicio.
Escondido tras su reservada sonrisa,
que en mi fantasía recorrí con la yema de mis dedos.
Y es que si me das a elegir...
Siempre me quedaría con ese
enigmático y poderoso FEMORAL,
curvas perfectas por donde lanzarse,
 al vacío más extasiante.

 


 

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