miércoles, 14 de abril de 2010

POR SIEMPRE JAMAS


Sus miradas se acarician como la tenue brisa de la mañana: Recorren, en la minima distancia, cada poro de su piel, cada huella que dejaron  intensos momentos durante este tiempo. Sus almas  sobrevuelan los cuerpos libres y hechizados por el aroma embriagador de su amor, dejando en un baile sensual y delicado que expresen lo que sus corazones sienten. Lejos se quedó todo lo que les rodeaba, tan solo ellos en el inmenso espacio de su conocimiento ,su simbiosis.
Bajo una melodia nosturna, con pequeños haces de luz lunar, las estrellas absortas grababan en su retina cada movimiento de  dos amantes, que se despiden.
Inmovil bajo la mirada.Sus manos estaban enlazadas por enormes y pesadas cadenas de impotencia, de abatimiento ,que la condenaban a perder esos ultimos segundos a su lado. Incapaz de aprovechar cada instante que los dioses le obsequiaban, mantenia la mente en un futuro incierto pero alejado de él. Tristeza que embargaba todo el amor que sentía, cuando le tenía a su lado.
Su mano derecha se acercó a su rostro, por donde se precipitaba un alargada lágrima que descanso en su dorso. Requirio la presencia de su otra mano, para rescatar la belleza de la joven de entre las oscuras entrañas de la melancolía.Al levantar su barbilla, la miro a los ojos, con una inmensa sonrisa, que provocó la alegría incontenible de ella.
 Invencible y poderosa.
La joven escuchó los susurros que brotaban del joven ,de su mirada, de sus labios ,de su piel . Todo su ser anhelaba la sonrisa de su niña, y asi la obtuvo.
Pequeños hilos de seda que iban acortandose hasta unir los labios sedientos de los dos enamorados.  Seda que desapareció en el aire, convertidas en mariposas con cascabeles, que tintineaban colgados de sus patitas. Como una manto de flores cubría sus cuerpos ,llenandolos de su aroma y su delicadas caricias, en las que como sinuosas serpientes recorrian sus cuerpos, sus manos, deseosas de ofrecer la ultima pero más inolvidable noche.
El tiempo puede pararse, y ellos lo hicieron, una noche en la que se enamoraron infinitamente, se amaron hasta el delirio y se conocieron a cada segundo.
Despertaron con los primeros rayos del sol. Ella , dormía placidamente secuestrando los segundos que podia antes de emprender un nuevo dia. Y él, tras admirar los colores anaranjados del amanecer , daba gracias al universo por tenerla a su lado.
Su pelo contaba con el brillo de la luna, las huellas de una vida magica marcaba su rostro y en su cuerpo, pesaban los 77 años que cumplia ese dia de verano. Pero como en cada segundo de esa noche que le han trasportando en volandas de felicidad y alegría, por una camino repleto de felicidad e ilusión, en su rostro se dibujaba una sencilla y fresca sonrisa.
Una noche que comenzó con una inaudito terror por un adios, y que abrió las puertas al más maravilloso paraiso.Una noche que los envolvió en lo verdaderamente importante donde el destino y sus deseos, colmaron sus almas de radiantd luz ,que esta mañana, tras muchos años, predía junto al sol.

Insthar
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