Todavía siento las ondas impactar contra mi cuerpo, revoloteando en la pesadez del aire de aquella noche.
En mis labios, quedan las marcas de una inmensa sonrisa y la delicadeza de un parpadeo lento y dulce,
tras resistir otro abrazo del abismo.
Cuánto puede esconder un parpadeo... Cansado, pero esperanzado.
Entre la delgada línea de dejarse arrastrar por las corrientes
y el impulso de tus piernas, por salir del agua
y amarrarte al cielo con los dientes.
Cuánto puede esconder una mirada, fugaz y, a su vez, penetrante.
Escarbando en tus adentros, encontrando tus secretos.
La ilusión se amarró a mi boca y ahora arcadas me provoca.
Fueron mis manos las que dibujaron con tinta ,el color en esa ilusión de grises apagados.
Poco importa tu destreza; grandiosa es la naturaleza, que coloca a cada cual donde debe estar.
Y a mí me dejó aquí. Como un verso solitario, entre dos estrofas.
Con puntos en la barbilla y marcas en las rodillas, de la última caída fatal.
Pero preparada para volar.
Y esta vez poco importará que me rompa un brazo o me parta las costillas
Porque volveré a saltar mientras mi alma sonríe ,
mientras mis párpados caigan con la delicadeza de una caricia.
Volveré a saltar mientras abro mis brazos,
muerdo mi boca y volteo hacia atrás.
Porque, de tanto caer, aprendes a levantarte de un salto,
mientras lames la sangre que escapa de tus labios,
mientras saboreas tu pericia.
Insthar
10/10/26
