domingo, 13 de septiembre de 2026

NUNCA

                                                           "Cerca del invierno : Izal y Merino"



Amaneció un bello día que comenzó a tornarse oscuro y lúgubre, pasada la tarde. 

Negras nubes en la noche, que ocultaban la luna llena. 


Los lobos, andaban en círculos, sentían el influjo pero no se bañaban con su luz. 

En un aullido aterrador, el cielo crujió. 

Provocando que las nubes, lloraran de terror. 


De ellas, se precipitó nuestra protagonista, Elya. 

Una diminuta pero atrevida gota, que caía riendo y girando sobre su eje de forma frenética. 

Un viaje excitante y fugaz, que le dejó en el frio asfalto.


Lo cierto, es que a pesar del gélido contacto, le pareció atractivo esa capa de poderoso alquitrán. 

Con la chispa en sus ojos, y su exasperante actividad, despertó en el alquitrán lo que ni el esperaba. 

Likan, se llamaba. 

Fue una noche de risas, conversaciones y silencios repletos de latidos acompasados. 


Llegó la luz.

Likan al ser besado por el sol, su temperatura ascendió vertiginosamente. 

Mientras el ardía en ese beso. 

Elya se perdía en el espacio. 

Intentó por todos los medios, abrazarse a su musculoso torso, 

pero se fundía, se evaporaba por el contacto. 


Hasta que … se fue. 


Flotó sin rumbo. 


Perdida en su ser, que ya no era el mismo que antes, 

pero sin dejar de ser ella. 

En un bucle, incesante, y desgarrador, 

volvía a las alturas pero nunca volvería al lugar de donde saltó. 


Nunca sería la misma, aunque se convirtiera en líquido.


Nunca volvería a ser esa gota que salto de una nube aterrada. 


Nunca sería esa gota que se evaporo en un apasionado encuentro con el asfalto. 


Nunca sería pero nunca dejaría de ser…


Porque la esencia de ser una gota siempre estará en ella, aunque cambié de estado.


Y, ese puede ser el secreto. 


Ser capaz de perderte en cada experiencia, pero conociendo como encontrarte.


Insthar

13/09/26

 

sábado, 5 de septiembre de 2026

ANATOMIA DE UN GOLPE

 

Massive atack : Angel

 

 

Frente a su oponente.

Posicionado lateralmente.

Pie izquierdo atraído por su objetivo.

Pie derecho atrasado y anclado al suelo.

Caderas preparadas para un bloqueo destructivo.

Erguido, mostrando el monstruo que está deseando emerger.

Mirada fría, inexpresiva, ocultando los próximos movimientos.

Verborrea incansable y vacía, expulsada de una boca putrefacta.

Llegó el momento.

Media sonrisa en la comisura derecha,

de una boca que conoce el siguiente capítulo.

Los ojos contrarios se abren, molestos por la sonrisa corrosiva,

mientras la mano derecha cierra el puño,

contrayendo los músculos,

generando con ello una potencial energía

que dibuja en el espacio un arco ascendente

que impacta

en la mandíbula de la boca pestilente.

 

KO. Buenas tardes.

 

Insthar

05/09/26 

NIEBLA

 
Escucha :  Dani Fernandez , Iván Ferreiro : Oaxaca ( Brutal <3)
 
 

Con el paso del tiempo, se fue difuminando su figura.


Perdiendo color, incluso creándose líneas vacías en su imagen.

Cubierta de una niebla que la iba apagando por dentro,

aunque conseguía reflejar un universo perfectamente confeccionado

para los ojos que se posaban en ella.

Una niebla que, a veces, provocaba lluvia; otras, huracanes,

mientras fuera de esa estación meteorológica impredecible,

siempre hacía sol, aunque su luz no fuera natural.

Sus pasos, cada vez, eran más pesados, más cortos, más accidentados.

Una tarde, mientras el sol terminaba su turno, escuchó un soplador

mientras notaba en sus piernas el fuerte golpe de aire.

No entendía. Sin mirar, caminó más rápido,

pero no cesaban aquel maldito ruido

ni el viento golpeando sus piernas.

Se paró.

Y gritó.

Y entonces, la vio.

Entre el pequeño resquicio que había conseguido abrir, la vio.

Entre la niebla espesa, la lluvia con granizo, la vio.

La atrajo hacia ella, la abrazó,

y su calor comenzó a mitigar

el frío que entre aquella niebla sentía...

Tardaría en entrar el calor,

pero una vez que la encuentras,

la esperanza, dicen, que es lo último que se pierde.

 

Insthar 

05/09/26 

sábado, 22 de agosto de 2026

CORROSIVO


 


 

Desde el primer segundo en que su boca acaparó mi mirada,

mi sistema nervioso expandió su poder por todo el espacio sideral.

Millones de «mini yo» querían romper mi piel para devorarlo.

Mientras, las neuronas de mi mente se quedaban embelesadas, 

descifrando cada mínimo gesto de sus cejas, de su lengua, 

esos pezones que buscaban libertad y que mi boca ansiaba.

 

Vendida. 

Desterrada del trono de mi razón por esa mirada 

que escondía miles de historias que necesitaba descubrir.

Sigo aquí, 

con una sonrisa en los labios, 

mientras me corroe un deseo irrefrenable 

de desnudarle el alma.

 

Cada mirada. 

Cada letra que emerge, retadora, de su garganta; 

esa que me lleva al precipicio de su pecho, 

donde se esconden sus pensamientos más íntimos...

 

Tres minutos y 38 segundos de una canción orgásmica, 

donde se activa profusamente el sistema límbico,

                                                                              el deseo.

Ahí.

Ahí estás.

 

Insthar

22/08/26 

DESPUES DEL RUIDO

DESPUES DEL RUIDO 

 

(Imprescindible leerlo bajo la influencia de Lebanon Hanover " Gallowdance")
 

Desde la primera luz de nuestra existencia, programamos nuestro sistema. Partiendo de una acción y en base a la reacción provocada, moldeamos nuestra imagen al mundo y, en consecuencia, nuestra personalidad temporal.

Como cambiamos de armario en cada estación, la única diferencia es que nuestras estaciones son más largas: años, décadas… Incluso alguna vez, no se cambia nunca de temporada.

Mantenemos patrones mientras obtenemos lo que buscamos. Comenzamos a cambiarlos cuando aquello que obtenemos deja de motivarnos.

Y, mientras tanto, intentamos mantener el equilibrio entre el cielo y el mar, siendo un horizonte desequilibrado y obtuso. Una línea que, de lejos, parece perfecta, pero que, de cerca, es un caos desbordado e histriónico.

Yin y yang. Blanco y negro. Y tú, en medio, decidiendo cuánto blanco hay en cada agujero negro al que caes.

Sopesando si los besos que te dan mitigan la quemazón de los mordiscos.

Con una varilla de radiestesia, pendiente de encontrar agua, así seguimos buscando el equilibrio.

Y cuando el equilibrio se pierde, ya no hay blanco ni negro. Todo se impregna de un gris absorto, pegajoso y asfixiante.

Y ahí comienza el reto.

Separar las hojas de la paja. Buscar bajo los colchones los guisantes mágicos. Volver a poner cada piedra en su lugar, en el jardín japonés de tu alma.

Y todo ello entre mil demonios sudando anfetas mientras bailan trance.

Y, por supuesto, esos monos orquesta, que no paran ni un segundo. Ni siquiera cuando te perforas los tímpanos albergando el delirio de dejar de escucharlos.

Es en ese preciso instante, cuando quieres dejar de ser el horizonte amargo, cuando quieres dejar de ser el equilibrio, cuando buscas la explosión de tu anatomía e impregnarte de ese gris para dejar de ser una línea y convertirte, simplemente, en materia acompañada e inerte.

Con la única misión de mantener tu color.

Sin equilibrio.

Sin contenciones.

Simplemente materia inerte.

Y una tarde, cuando parece que el motor de tu cuerpo colapsó y se paró, despiertas.

Y lo haces sobresaltada por el sonido de una cimitarra cortando el aire, tras rebanar las chispeantes cabezas de los monos orquesta.

Al tiempo que un bazooka les revienta los tres estómagos a los demonios apocalípticos.

Todavía no reina el silencio.

Pero las chicharras son música celestial después del infierno auditivo.

Esto no ha acabado.

Pero, por lo menos, tienes un nuevo disfraz.

 

Insthar 

22/08/2026 

viernes, 21 de agosto de 2026

COMO PERROS...


 


Le sostuvo la mirada más tiempo del politicamente correcto, 

 

a menos que lo que busques sea, terminar encima de ella. 

 

Y, los segundos que miró sus labios, 

 

que mantuvo la mirada,

 

 sobrepasaron con creces lo estipulado. 

 

Del interior de su cuerpo ,emergió un grito sordo que revolvía sus entrañas.

 

 El deseo devoraba su sistema nervioso. 

 

Sin desviar la atención en ella, 

 

caminó en su dirección 

 

con una cadencia milimétricamente estudiada. 

 

Incluso, al cambiar la chaqueta de brazo

 

 conseguía un halo de sensualidad 

 

que hacía humedecer intimidades. 

 

Frente a ella, 

 

tan solo tuvo que rozar con el dorso de su mano su mejilla, 

 

para que ella volara a su cama. 

 

Y, como decía la canción, “se lamieran las heridas como perros”. 

 

En cada frenético beso, 

 

ella lo adhería más a su anhelo. 

 

En cambio, mientras él lamía su sexo, más se alejaba de allí. 

 

A la mañana siguiente, sostendrían en pulso, una sonrisa

 

 y una resaca que asfixiaba su alma. 

 

 Él la volvería a llamar para poder viajar lejos de sus recuerdos, 

 

ella, dibujaría corazones en la arena, esperando su llamada.

 

Y es que, los perros, siguen lamiendo sus heridas, 

 

hasta ponerselas en carne viva…

 

Insthar

21/08/26