domingo, 18 de octubre de 2026

LA HORA AZUL

 

                                                  Extremoduro - Sol de invierno 

 

Como cuando notas que se aproxima lluvia.

Ellos sintieron que "algo" se aproximaba.

Electricidad a flor de piel,

una opresión en el pecho que expandía el anhelo.

Cada segundo que pasaba estaba más cerca.

Inminente,

y se podía escuchar el crujido de sus costillas

ante los impetuosos golpes de dos corazones

impacientemente sosegados por llegar al "lugar".

En una danza de miradas, silencios repletos de indicaciones

y una medida casualidad que les llevó al momento.

Al lugar...

A pocos centímetros, sus miradas se encontraron, suspendiéndose en el espacio-tiempo...

La puerta del alma se curva mientras, desde dentro, la lengua grita por salir, los brazos por amarrarse a sus cuerpos...

Pero, a pesar de ser el lugar, el destino decidió que no era el momento.

Unas jóvenes pasaron riendo con algún chisme del instituto.

Alejándolos, pero no separándolos.

Minutos que sintieron como horas, miradas, sonrisas escondidas, párpados precipitándose al vacío para volver a emerger ansiando conectar un milisegundo, con el imperioso requerimiento de no desconectarse.

Pero el destino volvió a ser travieso y la despistó un instante.

Y le perdió.

Despertó su cuerpo sobresaltada, buscando con los ojos muy abiertos y una arrebatadora necesidad.

—Hola...

—sonrió por la respuesta azorada de la sorprendida.

Le dejó una nota de papel, escrita a mano, que ponía:

"38.57478, -0.06435.

Mañana, a la hora azul".

Sin esperar respuesta, se marchó con una sonrisa, sabiendo que había dado en la diana.

Mientras le vio marcharse, pensó:

Hijo de puta, jaque... pero el mate es mío.

Comienza el juego.


Al día siguiente, a la hora convenida, lugar concertado.

Ellos.

Se acercaron sin poder disimular la sonrisa traviesa y tímida a la vez,

 de dos personas que se tienen ganas, 

pero que transitan el precipicio de su vulnerabilidad.

Se acercan a corazón abierto y con las manos vacías.

Pues quien ansía acariciar no requiere de instrumentos.

—Veo que vienes preparada —le dijo al comprobar su indumentaria "guerrera".

—Ha sido mi apuesta, espero haber acertado.

—Totalmente —dijo él, encantado con su apuesta.

—Aunque si tu objetivo al ascender esta montaña es dejarme sin aliento y que me tiemblen las piernas, yo hubiera elegido otra —le dijo mirándole de soslayo mientras las palabras y sus intenciones volaban hacia sus oídos.

Pero esta no la vio venir...

—¿Esta no te parece buena opción? —respondió un poco contrariado.

—Si me dejas elegir, te hubiera elegido a ti.

Le miró fijamente mientras notaba cómo toda la sangre de su cuerpo subía a su rostro, pasando turbadamente por su corazón e inevitablemente a...

Él consiguió reconstruirse rápidamente y lanzar la ofensiva:

—¿Estás segura de que podrías llegar a la cima?

Levantó una ceja, retando a esa "diabla".

—Sin duda, llegaría a la cima y descendería flotando hasta las faldas de la montaña.

—Mucho vacilar de montañas, pero todavía no has demostrado que te atreverías a escalar la mía...

Se acercó, rozó su pecho con el dedo índice mientras levantaba la mirada y la fijaba en sus ojos;

él sonreía, le gustaba el juego.

—Para la tuya no necesito ni cuerdas.

—Cuidado conmigo, puede que llegues más alto de lo que imaginas.

Ella acerca sus labios a su oído y le susurra:

—Eso es precisamente lo que busco. Confío en tu pericia.

Exacerbado, se aleja mientras, en su interior, juegan las dudas con las ganas.

—¿Me provocas porque te gusta jugar... o de veras me deseas?

Dejó espacio para ver cada matiz de su respuesta.

—Ambas cosas, pero no en ese orden.

Mirada fija en él, suspiros dirigidos a él, sus manos expuestas, plenamente en el momento y a su merced.

Fueron 8 segundos, fijos uno en el otro.

Evaluando riesgos, mientras sus almas ya habían dictado sentencia.

Solo quedaba la distancia entre ambos.

Y la seguridad de que, al cruzarla, algo cambiara para siempre.

Ella caminó hacia él.

Él abrió sus brazos.

Ella se acurrucó en su pecho.

Él le dio la bienvenida al "lugar".

 

Insthar

18/10/26 

 

 




 

 

 

No hay comentarios: